Ayurveda o “ciencia de la vida” es una parte de la antigua filosofía védica que se practica en la India desde hace cuatro milenios. El ayurveda combina terapias físicas, psicológicas y espirituales en un enfoque que es tan crucial para nuestra sociedad moderna como lo fue en el mundo antiguo. El ayurveda es un método terapéutico basado en el empleo de plantas, una nutrición apropiada, una purificación y, ante todo, una forma de vida positiva que trata no sólo la enfermedad sino al ser humano desde un enfoque holístico, poniendo especial énfasis en la prevención más que en la cura de síntomas específicos.

El ayurveda no es meramente una forma de terapia pasiva, sino que pide a cada individuo que asuma la responsabilidad sobre su propia forma de vida y su proceso de sanación.

 

El Masaje Ayurvédico con aceite, también llamado Abhyyanga, es uno de los medios principales de la ciencia ayurvédica para restablecer el equilibrio corporal y ayudar a mejorar la adaptación al entorno y a las personas que nos rodean.

El masaje ayurvédico está especialmente orientado a la terapia. Su objetivo es mover todo lo estancado, tanto en el plano físico como energético. Este masaje actúa, a nivel físico, regulando y estimulando el sistema linfático, el digestivo y el inmunológico, y a nivel psíquico, relajando la mente y complaciendo los sentidos.

El masaje ayurvédico es un masaje tradicional de la India y utiliza diferentes técnicas para trabajar la musculatura, aceites calientes, pindas con plantas medicinales para dar calor y nutrir mente y cuerpo. Este masaje utiliza aceites esenciales mezclados con un aceite base. Es importante que los aceites sean de excelente calidad y además biológicos. Así el cuerpo lo reconoce como propio y puede penetrar a través de las capas subdérmicas para limpiar y nutrir los tejidos.

El masaje ayurvédico se basa en la fricción y no en la presión. La fricción crea calor, que proporciona un campo electromagnético que disuelve los bloqueos.

Además de liberar la tensión muscular, el masaje ayurvédico restituye la agilidad de las articulaciones rígidas, aumenta la elasticidad de nuestro sistema circulatorio y retrasa el envejecimiento.

Este masaje se realiza en la totalidad del cuerpo, de pies a cabeza, incluyendo el cráneo e incluso el pelo. Nunca debe hacerse después de una comida abundante.

¿Cómo sabemos qué aceite utilizar?

Los aceites que se utilicen en el masaje dependerán de la constitución de la persona según la tradición hindú: Vatta, Pitta o Kapha.

En la persona Vatta elegiremos aceites relajantes, calientes y que ayuden a tomar contacto con la tierra: jazmín, sándalo, lavanda, geranio, hinojo, pino, alcanfor, incienso o naranja.

La persona Vatta suele tener la piel oscura y tiende a ponerse morena enseguida cuando toma el sol. Su naturaleza tiende a tener frío y le encantan los climas cálidos y el sol.

Debido a la cantidad de energía que irradian, su piel suele estar seca y necesita aceites hidratantes. Puesto que no almacenan suficiente energía para mantener la temperatura de su cuerpo, están frías al tacto.

En la persona Pitta, elegiremos aceites refrescantes, sedantes y que induzcan a la paz, como sándalo, lavanda, geranio, naranja, citronela, hinojo, menta piperita, jazmín, gardenia, menta y vetiver. 

La persona Pitta tiene la piel pálida, rosada y está caliente al tacto. Los Pita son delicados, irritables, con tendencia a las erupciones, los granos y las inflamaciones.

Las personas Pitta se sofocan o se ponen coloradas con facilidad cuando se enfadan. Tienen tendencia a sudar, incluso en climas fríos.

En la persona Kapha elegiremos aceites estimulantes y energéticos como alcanfor, cedro, canela, incienso, clavo, mirra, almizcle, poleo, tomillo, artemisa, citronela, albahaca, lavanda, enebro, romero o salvia.

Las personas Kapha se broncean uniformemente y  les gusta el sol. Su piel puede estar fresca al tacto, pero no fría.

Suelen tener una piel bonita, suave y blanda, ligeramente grasienta, con una cantidad moderada de vello y no muchos lunares.

Antes de preparar los aceites es importante dejar que la persona huela los aromas. Su percepción interior le indicará con los que se siente más identificado y los que le gustan para ese momento.

Entre las contraindicaciones del masaje ayurvédico se encuentran la fiebre, las heridas abiertas y el cáncer (se podría en caso de que hayan pasado más de 3 años y con la autorización médica).

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