La aromaterapia es una técnica natural que trabaja de forma excepcional trastornos físicos, emocionales e incluso espirituales, para restaurar nuestro equilibrio y armonía, en beneficio de nuestra salud. Esta terapia se basa en el uso de aceites esenciales, aceites vegetales e hidrolatos (aguas destiladas de las mismas plantas).

En Aromaterapia se diferencia entre una vertiente científica (escuela francesa) y otra vertiente energética (escuela inglesa). Cada una capacitada y enfocada en el tratamiento de diferentes trastornos.

Desde el Instituto Yào, trabajamos fusionando ambas vertientes. Planteamos una terapia donde ciencia y bienestar se complementan de forma fluida y natural. Dependiendo de la necesidad, aplicamos el método más adecuado: tópico, oral o difusión ambiental.

La aromaterapia no reemplaza a la medicina convencional sino que la ayuda y consigue que sus efectos sean más rápidos y duraderos. Nos permite llegar a la raíz emocional y consigue fortalecernos y aportar la energía necesaria para la mejoría física y mental.

¿Cómo funciona un aceite esencial?

De forma olfativa, los aromas actúan en nosotros por asociación de imágenes, sin la intervención de nuestra parte consciente. No se analiza ni se piensa…llegamos al lenguaje del alma: a través del olfato, el aroma llega al cerebro y armoniza nuestro cuerpo energético y regula el área física que necesita ser tratada. Por otra parte, se llega a la memoria emocional; la conciencia registra el aroma y asocia situaciones, lo que utiliza para transformar y equilibrar ansiedad, depresión, fatiga mental, etc.

De forma tópica, los aceites esenciales (diluidos de forma segura en bases portadoras) trabajan exitosamente en enfermedades cutáneas, equilibran el sistema nervioso, menstrual, digestivo, muscular, etc. Todo esto es posible ya que la piel es el órgano más grande del cuerpo, y gracias a él, las sustancias que se aplican sobre la piel son absorbidas y pasan al torrente sanguíneo.

Diferentes indicaciones de la Aromaterapia

  • Problemas digestivos: digestión lenta, estreñimiento, sobrepeso
  • Problemas de la piel: dermatitis, psoriasis, eczemas
  • Problemas de circulación
  • Problemas articulares: artritis, contracturas y dolores musculares, esguinces
  • Problemas respiratorios: tos, bronquitis, resfriados
  • Alteraciones emocionales: insomnio, ansiedad, depresión, estrés
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